martes, 22 de diciembre de 2009

RELEYENDO A MALLARMÉ.

"Ayant peur de mourir lorsque je couche seul."

(Con miedo de morirme cuando duermo solo.)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

DESCENDIMIENTO DE CRISTO.

"Ya no hay anfetaminas, que te pueden hacer decir disparates pero provocan una reflexión formalista que es útil para la gramática. Una vez, con Agustín García Calvo, vi un descendimiento de Cristo en las manchas de la pared."

"Algunos aprecian la coherencia o la congruencia como una prueba de honradez en la conducta o como una garantia de verdad en el razonamiento, pero, al cabo, tiene un punto de vanidad estética: vale poco más que la rima, pero es mucho más peligrosa."

Rafael Sánchez Ferlosio.

lunes, 16 de noviembre de 2009

PLAYBACK.

"Dejé la copa en una mesita baja sin tan siquiera probarla. El alcohol no era la solución. Nada era la solución, excepto tener un corazón endurecido que no pidiera nada a nadie."

Raymond Chandler (1888-1959)

martes, 10 de noviembre de 2009

GRAMÁTICA.

"No volveré al estudio de la gramática por respeto a mi salud y porque no quiero que me pase lo que a Salvá, que acabó soñando con especies y géneros, medio loco."

Rafael Sánchez Ferlosio, en la presentación de El alma y la vergüenza, año 2000.

lunes, 9 de noviembre de 2009

LEJOS DE MÍ.

"Lejos de mí esa gente que no sabe su camino y quiere enseñarlo a los demás, esos que prometiendo tesoros os piden unas monedas."

Quinto Ennio (239-169 a. C.)

miércoles, 4 de noviembre de 2009

IN MEMORIAM.

"Odio los viajes y a los exploradores."

Claude Lévi-Strauss (1908-2009).

domingo, 1 de noviembre de 2009

COBAYAS, FARISEOS Y ÉXTASIS.

La juventud tiende a ser audaz, indolente, romántica, afásica, esperanzada, perdedora, generosa y egoísta. Procede mediante ritos de pasaje, rara vez ajenos a melodrama o truculencia, y hasta hace poco carecía prácticamente por completo de capacidad adquisitiva. Ahora consigue dinero de sus familiares, añadiendo a veces un sueldo por trabajo a tiempo parcial, y aunque no puede permitirse grandes derroches tiene más de 100 viernes y sábados en las 52 semanas de cada año. Esa especie de recreo para festivos se orienta a soportar el estrés de los otros días, donde el adolescente ha de comunicarse con sus iguales en voz baja, con el secretismo de quien propone o recibe ofertas disparatadas pero oportunas para paliar la insípida cotidianidad. Vale para él casi cualquier plan -ya es un planazo ver si de verdad abrieron cierto sitio muy enrollado-, mientras mitigue la languidez del aburrimiento.No se aburren los hijos de campesino, desde luego, que pronto van asumiendo responsabilidades ligadas a una supervivencia de la familia, y juegan largamente con una llanta de bicicleta y un palo, o algo más tarde cazando y triscando. Sin embargo, también ellos tienden a emigrar como hicieran tantos parientes, movidos por la sensación de que allí se condenarían a elegir menos en general, traicionando de ese modo su libertad. Y el mismo adolescente que se divertía guiando una llanta de bicicleta aprende a aburrirse tras aterrizar en alguna urbe. El antídoto común es una escapada hacia la marcha, que a fuerza de ser periódica y rascar a fondo su bolsillo ofrece empleo a incontables personas y empresas en todo lugar algo próspero del globo.Justamente porque la juventud tiene dinero como nunca, y es insensata como siempre, preservarla de excesos con la ebriedad no se logrará con infundios, atropellos y omisiones. El gerente de la Agencia Antidroga, pongamos por caso, declaró días atrás a este periódico que el éxtasis genera abstinencia como las otras drogas y convendrá que describa el síndrome abstinencial de dicha sustancia, el de LSD o el de hongos psilocibios; si lo consigue pasará a los anales de la farmacología científica. A los padres de familia les interesa más bien saber qué tomaron esos chicos muertos en la rave de Málaga. La MDMA o éxtasis tiene un margen de seguridad (proporción entre dosis activa mínima y dosis mortal media) no muy inferior al de la aspirina. Pruebe alguien a tomar 10 aspirinas y vea manera de contar sin cuitas su experiencia. Si la población está a cubierto de disparates en este terreno no es sólo porque todo el mundo se ha tomado alguna aspirina, sino porque su ingrediente esencial (ácido acetilsalicílico) se vende puro y medido escrupulosamente, atendiendo al principio de que sola dosis facit venenum. Sin meticulosidad en la composición desaparecería cualquier expectativa de empleo razonable.Oímos entonces que la MDMA no es un medicamento sino un tóxico, cuya circulación se prohibió hace algo más de 15 años. Y bien, la declaración podría ponderarse si desde entonces a hoy sus usuarios no se hubiesen elevado a la enésima potencia, gracias a la propia sustancia y a stocks en todo el planeta. Quienes atribuyen las sobredosis a MDMA purísimo omiten, además, información valiosa para el público general y para los propios adolescentes. Por ejemplo, que esta sustancia fue usada pura por psicólogos, psiquiatras y curiosos durante más de una década sin producir una sola intoxicación; que la OMS dudó mucho a la hora de admitir o negar su utilidad terapéutica (véase ONU, Informe del Comité de Expertos, 22-26 de abril de 1985); que la policía inglesa el país más adepto del mundo a la MDMA viene sugiriendo regularizar su consumo, y que nuestra Audiencia Nacional la consideró droga blanda tras sopesar el informe pericial de Alexander Shulgin, descubridor de esta sustancia y miles de otras análogas. El Tribunal Supremo casó dicha sentencia para que no se convirtiese en doctrina legal, pero sin mejores razones que cumplir compromisos internacionales, instados -en este caso como en el de las demás drogas hoy perseguidas- por el gendarme norteamericano.Veamos si la autopsia de los jóvenes fallecidos en Málaga despeja incógnitas sobre calidades y cantidades. Quienes prueban MDMA no siendo ya jóvenes quedan estupefactos al ver que entre adolescentes ayuda a provocar un frenesí de derviche danzante o ministro de alguna ceremonia vudú, con atronadores altavoces que impiden hablar a otro y oírle, cuando el efecto primario de este fármaco es aumentar la capacidad de empatía, abriendo lo que muchos psicoterapeutas llaman las puertas del corazón. ¿Será que no aprovechan la pastilla para hablar sentidamente porque toman demasiadas, hasta convertirse en un manojo de nervios? ¿Cuántos de promedio toman media o una pastilla? ¿Pudiera haber algún tipo de aprendizaje crucial a través de la danza? ¿Ha estudiado la Agencia Antidroga alguno de estos extremos?Sus motivos tendrán nuestros hijos para elegir empleo del tiempo libre, y en esta materia nos harán un caso parecido al que hicimos nosotros a los nuestros siendo adolescentes. De ahí que convenga ceñirse a lo básico: todo uso de una sustancia psicoactiva es un ejercicio de masoquismo si falta amor propio y conocimiento. Con amor propio y conocimiento tendremos el programa clásico de la sobria ebrietas, un ejercicio de prudente hedonismo en vez de imprudente autodesprecio. Lo pésimo del caso actual es que a la tesitura ética se añaden burdas incertidumbres y engaños. La metanfetamina o speed, por ejemplo, es 10 veces más activa y tóxica que la MDMA (metilendioximetanfetamina) o éxtasis, y muy distinta por la experiencia inducida. Hace tiempo me ofrecieron un comprimido de MDMA purísimo, del que por cautela sólo tomé medio. Una hora más tarde fue evidente que era más bien puro speed, en una dosis descomunal que borró toda perspectiva de sueño durante 30 horas.Aunque queremos echarle la culpa al éxtasis, o a la metanfetamina, quien la tiene es una cadena de desinformación, que comienza con un químico improvisado en la bañera de su casa, sigue con un par de camellos analfabetos y termina en los bolsillos de un incauto como créme de la créme.Mirando a vista de pájaro, el éxtasis ha dulcificado el clima más áspero de décadas anteriores, y es preferible que la edad del pavo ventile su deuda con la ebriedad usando un entactógeno o comunicador que con salvajadas como datura o beleño, excitantes cocaínicos o vehículos de retiro senil y buena muerte, como los opiáceos. Incluso es positivo que el rito de pasaje actual con la LSD, una sustancia mucho más delicada de manejo, se haga pasando antes por el moderado viaje emocional del éxtasis. Puesto que el joven ha de vivir su vida, poca prudencia le inspiraremos con fábulas y alarmismos. Cuando un hijo quiere navegar o volar no abortaremos su deseo evocando naufragios y catástrofes aéreas, pero él entenderá y agradecerá que le instemos a ser un navegante o un piloto competente. Cuando nuestros jóvenes deciden hacer viajes químicos poco atenderán a profecías de instantánea degradación y muerte pero cabe pedirles que empiecen instruyéndose con información precisa y agradecerán el realismo.Esta perspectiva retorna en un mundo donde el desuso ha derogado los reglamentos prohibicionistas, mientras una amplia oferta inunda cualquier rincón del horizonte y replantea qué será velar de verdad por la salud pública. Ofende cada muerto involuntario adicional, e involuntarios son todos los fulminados por algún adulterante o sucedáneo, no menos que por impurezas y mala dosificación. Imaginemos una farmacia maligna donde pedimos magnesio y nos dan cianuro, y elevemos el número de sus filiales a millones por toda la faz del planeta. ¿Estamos ante el argumento de una película sobre genocidas? No, es simplemente el fruto final del experimento prohibicionista.Por otra parte, no somos tan incultos farmacológicamente como hace 30 o 40 años. Si en vez de demagogia buscamos soluciones graduales, con planes limitados a ciertas ciudades o partes de ellas, regalando unas drogas en programas de beneficencia, vendiendo otras en la farmacia, situando algunas en estancos y supermercados, y repartiendo un último grupo en departamentos de antropología, psicología y filosofía de la religión, abiertos siempre a cancelar o recortar los proyectos a la vista de sus resultados, y combinando todo ello con campañas de información auténtica (entendámonos: orientadas al uso y a sus albures concretos), esta postura podría ganar en España -y en otros varios países de la Unión- un referéndum por goleada.Las promesas de yugular oferta y demanda esgrimidas como alternativa carecen de credibilidad. Las drogas están aquí para quedarse, queramos o no, y cada año aparecerán más. El humanista prefiere por ello que la catarata de compuestos nuevos y antiguos esté sujeta a supervisión. Sólo eso erradicaría el monopolio dispensador de redes criminales, que no lo son tanto por violar una ley injusta como por perpetrar chapuzas y estafas, repercutidas sobre nuestra juventud en forma de navajazos a su organismo. Basta de puñaladas traperas y de fingir que la ciudadanía está protegida cuando jóvenes y no jóvenes sirven de cobayas a cualquier miserable.

miércoles, 28 de octubre de 2009

PROMOCIÓN INDIRECTA.

Las drogas lo que hacen es inducir modificaciones químicas que también pueden inducir la soledad, el silencio, la abstinencia, el dolor, el miedo. Químicamente no se puede distinguir a una persona bajo los efectos de una droga, que bajo los efectos del yoga por ejemplo. Químicamente no somos más que un conjunto de reacciones. Lo que pasa es que la sociedad, te dice que, aunque químicamente seas igual, ese ha llegado por el camino bueno y ese por la vía de atrás. La droga más fuerte y más adictiva es dividir lo uno en dos y así provocar su unión. Es decir la droga, más potente e irresistible es el sexo. Si no se hubiesen descubierto los alcaloides, es decir, si las plantas no hubiesen desarrollado defensas contra depredadores de gran tamaño; se hubiesen creado unas defensas ante el segundo impulso, (o el primero), el sexo, que no conocemos, no existen (ej. penes con ácido sulfúrico, vaginas dentadas...) Una frase en tu libro: La verdad se defiende sola, la mentira necesita ayuda del gobierno. Ejemplo: La mentira como modelo: "Las brujas se suben por la noche a unos palos de escoba y viajan a gran velocidad a cualquier lugar que deseen llegar". Su correlato moderno. "Nuestros hijos y nuestras hijas son inocentes, pero vieron pasar unos polvos de algo y sin querer quedaron inmediatamente enganchados". Otro ej.: "Los hombres y las mujeres tienen una vocación natural y protegida por la sociedad a la libertad y autonomía, la iniciativa propia. Sin embargo, es necesario que una clase política gobierne permanentemente a todas las sociedades". Lo que se prohibe y se reprime ¿se expande? Lo que se prohibe cobra un valor, de autorrealización personal. La dignidad humana es su libertad y cada vez que algo te lo prohiben y tú no lo cumples estas haciendo un plus de libertad. Esa es la fascinación de lo prohibido. Es lo que se puede llamar la promoción indirecta.

Antonio Escohotado.

sábado, 24 de octubre de 2009

LSD.

Mientras purificaba y cristalizaba la LSD, una serie de sensaciones extrañas interrumpieron a Albert Hofmann. Había absorbido una pequeña cantidad a través de la punta de sus dedos, y describiría las consecuencias en el informe que envió en aquel momento al Profesor Stoll:

"Viernes 16 de Abril, 1943, me vi forzado a interrumpir mi trabajo en el laboratorio a media tarde y dirigirme a casa, encontrándome afectado por una notable inquietud, combinada con cierto mareo. En casa me tumbé y me hundí en una condición de intoxicación no-desagradable, caracterizada por una imaginación extremadamente estimulada. En un estado parecido al del sueño, con los ojos cerrados (encontraba la luz del día desagradablemente deslumbrante), percibí un flujo ininterrumpido de dibujos fantásticos, formas extraordinarias con intensos despliegues caleidoscópicos. Esta condición se desvaneció dos horas después."

viernes, 23 de octubre de 2009

NUEVOS ENSAYOS SOBRE EL ENTENDIMIENTO HUMANO.

"...me asombro de cómo no se os ha ocurrido que poseemos una infinidad de conocimientos de los cuales no siempre nos apercibimos, ni aun siquiera cuando nos resultan necesarios. A la memoria le corresponde guardarlos, y el recuerdo debe reproducirlos, tal y como a menudo hace, pero no siempre. A esto se le llama recordar (subvenire) muy acertadamente, pues la posibilidad de lograrlo requiere siempre alguna ayuda. Y es necesario que haya algo que nos determine a reproducir, entre la multitud de nuestros conocimientos, uno mejor que otro, puesto que resulta imposible pensar distintamente, a la vez, en todo lo que sabemos."

Gottfried Wilhelm von Leibniz (1646-1716).

miércoles, 14 de octubre de 2009

¡QUÉ LEJOS ESTOY DE TODO!

"Querer vivir y morir en sociedad es una debilidad lamentable: ¿acaso existe consuelo posible en la última hora? Es preferible morir solo y abandonado, sin afectación ni gestos exagerados."

E. M. Cioran.

domingo, 11 de octubre de 2009

AMOR A LA CARTA.

"Te estás poniendo tan hermosa que tendrán que sacar fotografías de tu pasaporte de 2,7 metros. ¿Qué es lo que realmente quieres hacer en tu vida? ¿Romper el corazón de todos por una moneda de diez centavos? Siempre podrías romper el mío por una de cinco centavos, y yo pondría la moneda."

Ernest Hemingway (1899-1961).

"Amado Papá, ya es hora de que te diga que pienso en ti constantemente. Leo tus cartas una y otra vez, y hablo de ti con algunos hombres selectos. He cambiado tu foto a mi alcoba y la mayoría de las veces que la observo me siento bastante impotente."

Marlene Dietrich (1901-1992).

NOCHES ÁTICAS.

"Declaran Apión y Epimas a Epafrodito, el queridísimo, que si nos permites sodomizarte, tú también lo pasarás bien y no te zurraremos."

Papiro del año 3 d. C. (Museo de Alejandría).

jueves, 1 de octubre de 2009

EL LIBRO DE ARENA.

"Si no tuviera la edad que tengo, quemaría todos mis libros e iría a sentarme como un mendigo en la puerta de tu casa. Sí, criatura mía, óyelo bien: como un mendigo, a la puerta de tu casa."

Enrique Peña (leído en Los cuadernos de don Rigoberto de Mario Vargas Llosa).

miércoles, 30 de septiembre de 2009

DESPUÉS DE TANTOS AÑOS.

Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo,
iluminando
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos...

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.

También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes,
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño.

Luis García Montero.

EL FRÍO.

"No habiendo podido los hombres remediar la muerte, la miseria y la ignorancia, han imaginado, para ser felices, no pensar en absoluto en ellas."

Blaise Pascal (1623-1662)

sábado, 26 de septiembre de 2009

EL OCASO DE LAS IDEOLOGÍAS.

En otro momento histórico, no demasiado lejano, espectáculos como los que tuvieron lugar el pasado mes de julio, con afamados futbolistas convocando multitudes ante el anuncio de su mera presentación como nuevos jugadores de un determinado club, hubiera provocado una catarata de críticas, prácticamente todas construidas sobre el mismo argumento. Tales espectáculos, se hubiera denunciado, constituían la manifestación descarnada de la eficacia de los instrumentos de alienación de nuestra sociedad, que provocan que los individuos aparten su atención de las dimensiones de su vida realmente importantes y las sustituyan por una existencia imaginaria que satisface, también de manera imaginaria, todas aquellas aspiraciones, sueños y anhelos que el mundo real no hace otra cosa que frustrar.

Pero este argumento -¡ay!- se apoyaba en una categoría que entró en crisis (desde el punto de vista de su influencia) junto con el pensamiento marxista, a cuya matriz discursiva pertenecía. Me refiero a la categoría de ideología. En efecto, si algo se reitera hoy por doquier es precisamente que lo más característico de nuestra época en materia de ideas es precisamente el final de las ideologías. El concepto de ideología designa, en realidad, dos acepciones diferentes. Por un lado, lo utilizamos, en el sentido menos riguroso, para designar un conjunto de ideales (es el caso de cuando nos servimos de expresiones como "la ideología comunista", "la ideología liberal", "la ideología anarquista", etcétera), pero también, por otro, nos servimos de él para designar el mecanismo de un engaño social organizado, consecuencia de la opacidad estructural del modo de producción capitalista.

Pues bien, el ocaso de este segundo uso posibilita un meta-engaño, a saber, el de la transparencia de nuestra sociedad. Desactivado el mecanismo de la sospecha -como mucho sustituida por la metafísica del secreto, característica de las concepciones conspirativas de la historia- pueden circular, sin restricción alguna, cualesquiera discursos mistificadores o incluso intoxicadores. Tal vez el caso más flagrante, por la difusión que está obteniendo, sea el de los discursos de la autoayuda. En su libro On Anxiety, la socióloga eslovena Renata Salecl ha hecho sugestivas indicaciones sobre la señalada cuestión y, más en general, sobre ese modelo de vida, cada vez más difundido en nuestros días, según el cual uno debe gestionar la propia existencia con los mismos criterios con los que gestionaría su empresa (si la tuviera). Conviene subrayar que lo más relevante del texto no es tanto la premisa, sobradamente conocida (ya en su obra, de 1974, Anarchy, State and Utopia, Nozick había escrito aquello de que "toda persona es una empresa en miniatura"), como la consecuencia que de ella extrae: asumirnos como dueños de nuestra propia empresa vital en un mundo como éste (en el que los individuos han perdido la posibilidad de incidir en el desarrollo social y político de la sociedad en la que viven) acaba siendo fuente inexorable de ansiedad y frustración.

Pero el ocaso de las ideologías en el segundo sentido -el de mecanismo de ocultación de la verdadera naturaleza de nuestra realidad- también ha generado otros efectos, de diferente tipo. Cuando se da por supuesta la transparencia, la inmediatez entre conocimiento y mundo, desaparece la crítica en tanto que instancia tutelar, articuladora -conformadora- de la sospecha. Si se generaliza la afirmación de que las cosas son tal y como aparecen, de que la realidad no esconde su signo, desaparece la posibilidad de apelar críticamente a la hora de explicar lo que pasa a presuntas instancias (como la estructura profunda de la sociedad capitalista) que desarrollarían su actividad desde la sombra.

Este proceso afecta directamente a la percepción que los individuos tienden a tener de sí mismos. Porque es en el interior de este marco donde se inscribe la deriva -asimismo lábil- que están siguiendo las actuales formas de la subjetividad o, si se prefiere, las configuraciones actuales de la individualidad. Es cierto que hoy asistimos a crecientes demandas de singularidades subjetivas o de autonomía (por ejemplo, en el ámbito de los derechos civiles), pero no es menos cierto que, como han señalado, entre otros, Deleuze-Guattari, se está produciendo una reterritorializacion conservadora de los deseos a favor del beneficio comercial, de tal forma que la aparente y enfática afirmación del individualismo como la norma indiscutiblemente deseable, encubriría la operación de reducir a dicho individuo a mero consumidor, y su mundo de objetos, a nombres de marcas y a logotipos. Se llevaría a cabo de esta forma una reformulación del cogito cartesiano en los nuevos términos de un "compro, luego existo".

A la vista de esto último tenemos derecho a sospechar hasta qué punto aquellas demandas de singularidades subjetivas o de autonomía tienen mucho (no todo, obviamente) de inducidas, esto es, en qué medida son la forma actual, siempre provisoria, de un constructo. Un constructo que, a la luz de las premisas acerca del presente que acabamos de dibujar a grandes trazos, no podrá aspirar a adornarse con algunas de las determinaciones con las que se adornaban sus precursores. Difícilmente, en nuestras circunstancias, podrá reivindicarse forma alguna de subjetividad unitaria, compacta, inequívoca (del tipo persona humana de hace no tanto). Es probable que lleven razón quienes, como Rosi Braidotti (Transposiciones), consideran que estamos abocados a una visión nómada, dispersa, fragmentada que, sin embargo, sea funcional, coherente y responsable, principalmente porque está encarnada y corporizada (y a este último hecho no en vano se le está concediendo una enorme importancia en la reflexión filosófico-política de los últimos años, aunque hay que puntualizar que, algunas décadas antes de la generalización de los discursos acerca de la biopolítica, el Merleau-Ponty de la Fenomenología de la percepción ya enfatizaba la importancia de la facticidad corporal, del a priori carnal, por utilizar su propia expresión).

Si no estuviéramos demasiado atenazados por las palabras (o, peor aún, por los rótulos), acaso lo propio fuera referirse a este sujeto como un sujeto posmoderno o, tal vez mejor, como el único sujeto posible en una época posmoderna. Un sujeto que, a pesar de la creciente evidencia de un universo poshumano de despiadadas relaciones de poder intermediadas por la tecnología, aún mantiene sus expectativas humanistas de decencia, justicia y dignidad. Pero que también ha alcanzado el grado de lucidez y consciencia suficientes como para no hacerse grandes ilusiones acerca del futuro de sus propias expectativas.

En efecto, perdida la eficacia social de las viejas maquinarias productoras de sentido, ahora declaradas de todo punto obsoletas, lo que queda de crítica a menudo da palos de ciego. Refiriéndose a buena parte de la intelectualidad mexicana, el antropólogo de origen catalán Roger Bartra ha hecho unas agudas observaciones, sin duda ampliables más allá de aquellas fronteras, y por completo pertinentes a los efectos de lo que estamos comentando. Tras la caída del muro de Berlín, ha señalado, dicha intelectualidad, huérfana de los viejos dogmas, en vez de aportar nuevas ideas para entender el mundo, desarrolló una sensiblería, un entramado de emociones. Si el marxismo en sus diversas variantes se había revelado inservible para entender el mundo, continuaba la argumentación, se recurría al amor por los agraviados o desposeídos para justificar tanto las carencias ideológicas como la ausencia de políticas realmente avanzadas. A este entramado de pasiones y sentimientos Bartra lo denominaba, en formulación ciertamente brillante, pobretología (por cierto: pobret significa en catalán pobrecillo).

Es como si de lo que se tratara fuera de algo parecido a esto: ya que se nos han desvanecido las formas heredadas de (dar) sentido, necesitamos de forma perentoria encontrar nuevos sectores cuyo sufrimiento nos permita re-identificarnos a través de la única solidaridad hoy al alcance de la mano, a saber, la basada en la mera emoción, en la simple identificación sensible. Si por lo menos ése fuera un lugar firme, tal vez podríamos consolarnos pensando que es el mal menor. El problema sobreviene cuando la gente se emociona más ante los colores de su equipo que ante el sufrimiento ajeno. Y es aquí donde, por desgracia, parece que ya estamos.

Manuel Cruz, El País, 26 de septiembre de 2009.

lunes, 14 de septiembre de 2009

EL REVÉS Y EL DERECHO.

"Los jóvenes no saben que la experiencia es una derrota y que hay que perderlo todo para saber un poco."

Albert Camus.

domingo, 13 de septiembre de 2009

FENOMENOLOGÍA

"Prácticamente todos los días -durante cerca de dos años- inhalé cocaína bastante pura, en cantidades muy rara vez superiores al medio gramo. La dosis cotidiana habitual -distribuida en cinco o siete tomas- venía a ser unos 250 miligramos. No observé insensibilidad a los efectos estimulantes, y el fármaco me resultó útil durante algunos meses para trabajos arduos del momento, como editar los Principios de Isaac Newton. Noté, en cambio, una propensión -no muy marcada- al insomnio y la irritabilidad. Sin embargo, al reconvertir el uso crónico en ocasional descubrí que: a) había olvidado el efecto eufórico posible de la droga, hasta el extremo de confundirlo con sensaciones bastante menos sutiles e intensas; b) me dejaba llevar por estímulos ridículos o incompatibles con mi propia idea del mundo, generalmente ligados a un complejo de autoimportancia. En otras palabras, la cronicidad debilitó ante todo el sentido crítico, la lucidez.

La interrupción del uso no produjo el más mínimo indicio de reacción abstinencial. Para ser más exactos, durante los años de consumo cotidiano tuve siempre lo que Freud -hablando de sí mismo- llamó «una aversión inmotivada hacia la sustancia»; si volvía a emplearla al día siguiente era por una combinación de estímulos, donde destacaban la inercia, cebos de la vida social o un propósito de concentrarme en el trabajo. Creo que los estimulantes sólo crean verdadera ansia -deseo vehemente- a personas con un tono anímico bajo, que tiende a la depresión. Cuanto menos enérgico sea su entendimiento, más fácil les será desdibujar el desánimo con un brote de entusiasmo maníaco."

Antonio Escohotado.